martes, 15 de marzo de 2011

Si se existe, que sea maravillosamente


Galopando

Un galope incesante lleva el corcel,

Y es libre persiguiendo el horizonte.

Él sabe muy bien que no lo alcanzará,

Pero también sabe que es un corcel ejemplar

Y no conoce razón para detener su galope.


El horizonte es una meta digna

Que hace divina su carrera.


¡Brioso corcel, te han embrujado!

Y ahora brincas de nube en nube,

Pero tu ímpetu se hace valer,

No hay cosa ni ser que pueda alquilarte,

Sui generis son tus acciones,

Tus gracias son belleza de facto.


¡Persigue el horizonte sin descanso!

¡No hay fin más solemne para tu esfuerzo!


Cuídate del rosal que te pueda maltratar,

Bajo los pétalos duermen las espinas,

No permitas que te pongan montura,

Tu poder no tolera dirección alguna.

Y si del horizonte te separa un abismo

Acelera el galope y da un brinco,

Al otro lado, estoy seguro, llegarás.


¡Oh! Precioso ser, has liberado el galope del corcel,

Y es preciso que lo acompañes para evitarle un infarto,

Se cree muy autónomo, pero ya son varios

Los infartos que ha tenido cuando en pleno correr,

Las promesas celestiales que lo alientan

Se desdibujan en prosaica humanidad.


¡Abrázalo fuerte, sin montura ni riendas!

Únete a su galope en un malabar vaquero,

No dejes que se tire al abismo, no solo…

Andrés Bastardo y Brioso Grenouille

7 comentarios:

  1. El título es una verdadera declaración de intenciones, que yo comparto.

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  2. Sin tener muchas convicciones solidas, esta es una que puedo gritar sin dudar.

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  3. ue tal! espero que estés muy bien..
    después de algunos meses he regresado con un "Tornado"..
    te dejo un fuerte abrazo

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  4. Hola! gracias por pasarte por mi blog y dejar un comentario

    slds

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  5. Un canto a la vida!!! Veo que finalmente la pudiste encontrar...Te espero...Any

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  6. Siempre he sabido donde hallarla, amiga mía, siempre supe que la tengo entre mis manos, entre mis dientes, entre mis tripas... igual que a mi señora la muerte... entre mis manos, entre mis dientes, entre mis tripas.

    ¡Y que el delirio contiiúe!

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